Yo Soy El Pan De Vida
Estudio Todos nosotros tenemos necesidades básicas: comer, beber agua, descansar y cuidar nuestro cuerpo. Cuando estas necesidades no son suplidas, el cuerpo se debilita. Durante la Segunda Guerra Mundial, cerca de 3 millones de personas en los Países Bajos sufrían de una gran hambre debido al bloqueo de alimentos impuesto por los alemanes. La Operación Mana es una misión humanitaria en la que aviones lanzaron alimentos desde el cielo con el propósito de alimentar a las personas que estaban muriendo de hambre. Gracias a personas que arriesgaron su vida en esta causa humanitaria, los que sufrían de gran hambre fueron alimentados ese día. Este evento nos recuerda que cuando el ser humano es incapaz de proveer, alguien debe venir desde “arriba” para traer vida.
La Biblia nos habla de un evento en que Jesús multiplicó los panes y los peces para alimentar a una gran multitud. Sin embargo, este acto de Jesús fue milagroso ya que alimentó cinco mil personas, sin contar mujer y niños, de solo cinco panes y dos peces. Felipe, uno de sus discípulos, le dijo a Jesús que ni el trabajo de tres meses enteros bastaría para alimentar a tantas personas. Esto nos muestra la imposibilidad humana, pero lo que es imposible para el hombre es posible para Dios (Lucas 18:27). El Señor Jesús alimentó con cinco panes y dos peces a una gran multitud, y no solo todos comieron, sino que también sobró comida.
Juan 6:11 dice: “Luego Jesús tomó los panes, dio gracias a Dios y los distribuyó entre la gente. Después hizo lo mismo con los pescados. Y todos comieron cuanto quisieron”.
Lo sorprendente es que después de este milagro, Jesús le dice a la multitud que solo lo siguen por lo que Él les da y no por quien Él es. La multitud estaba interesada en más pan, pero no querían una relación con el que proveía el pan. Esto también pasa con nosotros. Seguimos a Jesús y le somos fieles mientras todo va bien, somos bendecidos, tenemos provisión y nuestras oraciones son respondidas. Pero cuando la vida se vuelve difícil y cuando las promesas tardan en cumplirse, nos olvidamos de que Jesús mismo es SUFICIENTE.
Por eso Jesús declara en Juan 6:35 lo siguiente: “Jesús les respondió: Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás”.
Aquí el Señor Jesús aclara que Él es el Pan de Vida y no solo el que da pan. Él es lo que el alma necesita para vivir plenamente y en paz. Todo lo demás en este mundo sacia de manera temporal, pero sólo Cristo satisface para siempre. Salmos 23:1 dice: “El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito”.
¿Qué cosas puedes hacer para vivir desde la suficiencia de Cristo?
- Ve a Jesús diariamente. Así como el cuerpo necesita alimento todos los días, nuestra alma necesita comunión diaria con Dios por medio de la oración y lectura de la
Palabra.
- Reconoce qué cosas están ocupando el lugar de Dios en tu vida.
- Cambia la queja por confianza y fe.
- Agradece por lo que tienes, y no te enfoques en lo que falta.
- Espera con fe.
Aplicación
Así como las personas que morían de hambre durante la Segunda Guerra Mundial en los Países Bajos, el alma va debilitándose cada vez más hasta la muerte, sin el alimento que ella necesita. El alma necesita a Jesús constantemente! No basta con haber tenido experiencias pasadas con Jesús, necesitamos acudir a Él cada día reconociendo que sólo Cristo puede satisfacer nuestras necesidades más profundas.
Juan 6:26 lo expresa así: “Jesús les contestó: Les digo la verdad, ustedes quieren estar conmigo porque les di de comer, no porque hayan entendido las señales milagrosas”.
Este pasaje de Juan 6:26 nos invita a examinarnos y a preguntarnos si estamos buscando a Jesús por lo que Él puede darnos o por quien Él es. Cuando las cosas no salen como esperábamos y las promesas parecen tardar, somos llamados a confiar en que Dios sigue siendo suficiente, aun en medio de la espera.
La aplicación de esta verdad se ve en que diariamente decidiremos conscientemente dejar de depender de cosas temporales, y volver nuestro corazón a Cristo como nuestra fuente principal de vida, paz y esperanza. Ahora viviremos cada día creyendo en que nuestro Señor es El Buen Pastor y si lo tenemos a Él nada nos falta, aunque no tengamos lo que deseamos.
Seis(6) maneras de depender del Pan de Vida:
- Empieza tus mañanas con Jesús en oración, antes de alimentar tu mente con las redes sociales o noticias.
- En oración pide conocer más a Dios, no solo ores para pedir. Disfruta el tiempo en la Presencia de Dios.
- Identifica y entrega todo lo que ocupe el lugar de Dios en tu vida.
- Aliméntate de la Palabra de Dios a diario.
- Practica el agradecer en toda situación.
- Vive confiando en que Dios proveerá todo lo que necesites a su tiempo.
- Descansa en el Salmo 23:1.
Conclusión Jesús vino a la tierra por una razón mucho más grande que sanar enfermos y alimentar a grandes multitudes. Él vino para darse a Sí mismo como el Pan de Vida. Todo lo que el mundo nos ofrece para satisfacernos momentáneamente es incapaz de satisfacernos por completo, sólo Cristo puede satisfacer plenamente el corazón humano.
Salmos 34:8 dice: “Prueben y vean que el Señor es bueno; ¡que alegría para los que se refugian en él!
Seguir a Jesús va más allá de buscarlo por lo que Él puede hacer. Propón en tu corazón buscar a el Señor Jesús por quien Él es, aun cuando las circunstancias de la vida no sean fáciles y no haya respuestas inmediatas a lo que esperamos. Cuando dependemos del Pan de Vida, descubrimos que Su Presencia es SUFICIENTE, y que en Él encontramos vida eterna, paz y una esperanza que permanece para siempre.
Escrito por: Ruth Urbina
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