Quién Nos Salva
Estudio Entender que Jesús es el Hijo de Dios es muy sencillo, porque en la Palabra a nadie Dios llamó Su Hijo sino sólo a uno. Incluso, lo hizo tan claro en los Evangelios hablando de Jesús. Estos relatos son fundamentales, ya que no solo describen el evento del bautismo de Jesús y el inicio de su ministerio, sino que todos mencionan con gran énfasis cómo una voz del cielo revela que ese es el Hijo amado de Dios y que es en quien Él tiene gran complacencia. En estos versos (Mateo 3: 13-17, Marcos 1: 9-11, Lucas 3: 21-22 y Juan 1: 32-34) podemos ver cómo se clarifica que Jesús es parte de la Santa Trinidad y del sentimiento tan grande que el Padre sentía por su Hijo. Además de aclarar ese título que cargaba.
La Biblia hace mención de Cristo en Hebreos 2: 10-11 de esta manera: “Dios—para quien y por medio de quien todo fue hecho—eligió llevar a muchos hijos a la gloria. Convenía a Dios que, mediante el sufrimiento, hiciera a Jesús un líder perfecto, apto para llevarlos a la salvación. Por lo tanto, Jesús y los que él hace santos tienen el mismo Padre. Por esa razón, Jesús no se avergüenza de llamarlos sus hermanos”.
El plan de salvación fue gestado en el corazón del Padre, porque el Dios Santo, Santo, Santo tres veces está total y enteramente interesado en tener una relación estrechamente íntima con cada uno de nosotros. Él ya dio todo por nosotros, por tal razón, nosotros debemos vivir para darlo todo por Él. Santiago 4:8 nos dice: “Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo”.
Santiago nos insta a acercarnos a Dios y limpiarnos de nuestros pecados, a que reconozcamos que tenemos que alinear nuestra lealtad con nuestro amor a Dios. Lo maravilloso de todo esto es que si buscamos a Dios y creamos una relación íntima con Él, esto no solo nos da acceso al Padre sino que obtenemos mucho más. No significa que debemos buscarle con este motivo; pero no hay razones para no acercarnos a Dios, si el resultado es que ganaremos y nunca perderemos.
Al alinear nuestra lealtad tendremos identidad, como nos dice Mateo 6: 30-33: “Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? »Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten”. Esto nos dice que en TODO estaremos bien si alineamos nuestra lealtad, amor y entramos en intimidad con el Padre. Que no hay nada que perder! Wow, ¿por qué nos resistimos a humillarnos y derramar nuestros corazones ante Él?
¿Qué sucede si no seguimos la luz de Cristo?
- Caminamos en confusión y sin dirección.
- La oscuridad domina nuestras decisiones y relaciones.
- Permanecemos en tinieblas espirituales.
- Vivimos bajo el poder del pecado.
- Nos alejamos del propósito eterno de Dios.
Aplicación
Ver cómo Dios hizo referencia al título de Cristo, aun siendo hombre, debe señalarnos algo muy importante. Si entendemos que Él era Dios, y a la misma vez hombre, podemos entender a su vez que ese sacrificio en la cruz nos abrió muchas puertas. Es hermoso ver cómo el Libro de Filipenses nos muestra el carácter del Salvador. Filipenses 2: 5-8: “Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús. Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre, se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales”.
Cristo vino al mundo y con su vida nos dejó un camino trazado para nosotros poder tener una mejor vida; una vida rendida a los pies del Padre para cumplir, o cuando menos, rendirnos a su voluntad.
¿Qué necesitas para vivir en la voluntad de Dios?
- Leer la Palabra de Dios.
- Orar en todo momento.
- Ayunar.
- Traer a memoria lo que el hacer la voluntad de Dios te ha dado bendecido.
- Buscar depender más de la dirección del Espíritu Santo.
Conclusión
En conclusión el Único Mediador entre Dios y los hombres, es Jesucristo. Como dice en 1 Timoteo 2: 3-6: “Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. Pues, Hay un Dios y un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús. Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Este es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso”.
Este verso es muy claro: Jesucristo es, fue y será el único que vivió en santidad, murió en obediencia y resucitó victorioso contra la muerte. Es el único que obtuvo el galardón más grande y el sacrificio perfecto para salvar a aquellos que nunca podrían hacer lo que Él hizo. Él brindó la salvación para cada uno de aquellos que entiendan el conocimiento de quién es Él y de la necesidad que tenemos de Él. Romanos 10: 9-11 dice: “Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres hecho justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo. Como nos dicen las Escrituras: «Todo el que confíe en él jamás será avergonzado»”.
Es en la declaración y reconocimiento de la necesidad que tiene el hombre de perdón, restauración, perdón de pecados y necesidad de Aquel que nos llevará a una victoria prometida de vivir junto al Padre en la patria celestial, para vivir adorando y reconociendo la majestad, magnificencia y la santidad del Padre.
Si aún no has hecho tal declaración y reconocimiento, y sabes que necesitas a Jesucristo en tu vida, hoy puedes decidir empezar una Nueva Vida en Cristo. Todo lo que tienes que hacer es orar al Padre y reconocer que has vivido una vida vacía, llena de pecados, soledad y destrucción y que lo necesitas con urgencia. Reconoce que Cristo es el único y exclusivo Salvador. Pídele que entre en tu vida, llene tu corazón y limpie tus pecados. Sálvame Cristo!
Si lo has hecho por favor, permítenos saber de ti queremos conectar contigo y poder ayudarte a caminar en salvación y aprender a vivir en el conocimiento de que NO HAY NADA MEJOR QUE SER CRISTIANO!
Escrito por: Tatiana Muñiz
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