Luz Del Mundo
Estudio Jesús se presenta como la “luz del mundo” durante la Fiesta de los Tabernáculos, cuando se encendían grandes candelabros en el templo para recordar la columna de fuego que guió a Israel en el desierto. Levítico 23:43 dice: “Esto le recordará a cada nueva generación de israelitas que yo hice que sus antepasados vivieran en enramadas cuando los rescaté de la tierra de Egipto. Yo soy el SEÑOR tu Dios”. Con esta afirmación revela su identidad divina y su misión universal: la presencia de Dios que ilumina la vida y disipa la oscuridad del pecado.
Rechazar la luz es permanecer en tinieblas, pero seguir a Jesús es vivir en plenitud! Efesios 4:17-18 nos dice: “Con la autoridad del Señor digo lo siguiente: ya no vivan como los que no conocen a Dios, porque ellos están irremediablemente confundidos. Tienen la mente llena de oscuridad; vagan lejos de la vida que Dios ofrece, porque cerraron la mente y endurecieron m el corazón hacia él”.
Así como la luz física sostiene la vida, la luz espiritual que Él ofrece es indispensable para nuestra salvación y propósito eterno. Seguir a Cristo es un compromiso constante: dejar atrás las tinieblas del pecado y caminar bajo su dirección. La promesa es clara: quienes lo siguen no andarán en oscuridad, sino que tendrán la luz de la vida. Lucas 1: 78-79: “Gracias a la tierna misericordia de Dios, la luz matinal del cielo está a punto de brillar entre nosotros, para dar luz a los que están en oscuridad y en sombra de muerte, y para guiarnos al camino de la paz”.
¿Qué sucede si no seguimos la luz de Cristo?
- Caminamos en confusión y sin dirección.
- La oscuridad domina nuestras decisiones y relaciones.
- Permanecemos en tinieblas espirituales.
- Vivimos bajo el poder del pecado.
- Nos alejamos del propósito eterno de Dios.
Aplicación
Seguir a Cristo significa reflejar su luz en nuestras acciones diarias. Así como la luna refleja la luz del sol, nosotros debemos reflejar la luz de Jesús en nuestra vida. Efesios 5:8 nos dice: “Pues antes ustedes estaban llenos de oscuridad, pero ahora tienen la luz que proviene del Señor. Por lo tanto, ¡vivan como gente de luz!”
La luz de Cristo nos da dirección, seguridad y propósito. Al vivir en comunión con Él, nuestra vida se convierte en un testimonio que guía a otros hacia la verdad. Isaías 9:2: “El pueblo que camina en oscuridad verá una gran luz. Para aquellos que viven en una tierra de densa oscuridad, brillará una luz.”
1 Pedro 2:9: “Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.”
¿Cómo puedo reflejar la luz de Cristo en mi vida diaria?
- Manteniendo una vida de oración constante.
- Practicando actos de bondad y servicio.
- Mostrando amor y perdón en mis relaciones.
- Viviendo con integridad y honestidad.
- Compartiendo el evangelio con otros.
Conclusión
Jesús, es la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre. Juan 1:9: “Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo”. Él nos libra de las tinieblas y nos invita a ser portadores de su luz en el mundo. Filipenses 2:15: “para que nadie pueda criticarlos, lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta.”
La vida en Cristo es segura, iluminada y con propósito! Salmos 119:105: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.”
Nuestra misión es reflejar esa luz en nuestras acciones y palabras para que otros también encuentren el camino hacia la salvación. 1 Juan 1:7 nos dice: “Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.”
Escrito por: Rocío Reyna Rojas
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