Quien Nos Ama Eternamente
Estudio Estas palabras fueron dadas a Israel en un momento de dolor, disciplina y exilio. El pueblo había fallado muchas veces, se había apartado de Dios y estaba enfrentando las consecuencias de su desobediencia. Sin embargo, en medio de ese proceso, Dios declara algo poderoso y restaurador: Su amor no había cambiado.
Cuando Dios dice “te he amado con un amor eterno”, está afirmando que Su amor:
- No depende del comportamiento humano, sino de Su carácter fiel.
- No tiene fecha de expiración, porque es eterno.
- No se agota, aun cuando el ser humano se cansa, falla o se aleja.
La frase “con amor inagotable te acerqué a mí” revela el corazón redentor de Dios. Él no solo ama desde lejos, sino que actúa para atraer a su pueblo de vuelta a Él. Dentro del proceso del cautiverio hay una esperanza de restauración, liberación y de nuevamente experimentar la gracia y el favor de Dios con la promesa de regresar a Jerusalem. Este amor de nuestro Salvador no es pasivo; es un amor que busca, restaura, perdona y vuelve a comenzar.
Es un recordatorio del amor de Dios hacia el pueblo de Israel. Les está recordando que los ha amado desde antes que fueran pueblo.
Este mismo amor se manifiesta plenamente en Jesucristo. En el Nuevo Testamento vemos que Dios no esperó a que el ser humano fuera perfecto para acercarse; Él tomó la iniciativa. En Romanos 5:8 dice: “pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores”. La cruz es la evidencia más clara de que el amor eterno de Dios no se detiene ante el pecado, el fracaso o el dolor.
Aplicación
Muchas veces vivimos creyendo que el amor de Dios depende de nuestro desempeño espiritual. Cuando oramos más, servimos más o “hacemos las cosas bien”, pero cuando fallamos, sentimos culpa, distancia o rechazo. Jeremías 31:3 nos recuerda que el amor de Dios es constante, aun cuando nosotros no lo somos.
En nuestra humanidad siempre vamos a luchar contra el pecado pero, qué esperanza más gloriosa tenemos cuando sabemos que su amor no disminuye cuando fallamos, su amor no aumenta cuando “lo hacemos mejor” y su amor es firme, eterno e inagotable.
Romanos 8:38 dice: “Estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Aceptar esta verdad sana el corazón, rompe cadenas de culpa y nos da libertad para acercarnos a Dios con confianza. No vivimos para ganar Su amor; vivimos porque ya somos amados.
Conclusión Cuando una familia vive desde la verdad del amor eterno de Dios, se convierte en un reflejo de ese amor para otros.
Oración Señor, gracias porque nos amas con un amor eterno e inagotable. Gracias porque aun cuando fallamos, Tú no te alejas, sino que nos atraes a Ti con gracia y misericordia. Ayúdanos a vivir seguros en Tu amor, a dejar la culpa y el temor, y a caminar cada día confiando en que somos profundamente amados por Ti. Como familia, enséñanos a amar como Tú amas, a perdonar como Tú perdonas y a reflejar Tu amor en todo lo que hacemos. Amén.
Escrito por: Raphel Sánchez
|