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Tiempo Familiar - Semana 42
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Jesús Y El Sufrimiento

 

Estudio
En los momentos oscuros de nuestras vidas, surge una pregunta que atraviesa el alma: ¿Puede Jesús amarnos realmente y aún así permitir que pasemos dolor? A veces creemos que la fe nos protege de todo dolor, pero la Biblia nos muestra que los hombres y mujeres de Dios también atravesaron pruebas intensas. Jesús mismo lloró, sintió angustia, y fue profundamente
empático con quienes sufrían.

En el encuentro con Marta y María, Jesús respondió de maneras distintas: a Marta le habló con verdad, y a María la acompañó en su llanto. Esto nos revela que Jesús no solo nos consuela, sino que se identifica con nuestro dolor.

El sufrimiento puede ser una puerta hacia una revelación más profunda de Dios. No es castigo, ni señal de falta de fe. Es parte de vivir en un mundo caído, pero no estamos solos. Dios está más presente en el proceso que en la promesa. Esto lo podemos confirmar en
Salmos 46:1: “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad”.

¿Qué sucede si no reconocemos a Jesús como compañero en nuestro sufrimiento?

  • El dolor se vuelve más solitario y sin propósito.
  • Podemos alejarnos de Dios justo cuando más lo necesitamos.
  • Perdemos la oportunidad de conocer a Dios en su faceta más compasiva.
  • Vivimos con expectativas irreales sobre la vida cristiana.
  • Nos volvemos insensibles al dolor ajeno.

Aplicación
Dios no nos prometió una vida sin dolor, pero sí una compañía constante. Jesús nos acompaña en el dolor, en cada lágrima, en cada noche larga. El sufrimiento puede ser redimido y transformado en gloria eterna.
Romanos 8:18, “Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante”. 2 Corintios 4:17, “Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!”.

Nuestra adoración en medio del dolor es única: es algo que no podremos ofrecerle en la eternidad, donde no habrá sufrimiento. Habacuc 3:17–18: “Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos,¡aun así me alegraré en el SEÑOR! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!”

¿Cómo puedo encontrar a Jesús en medio del sufrimiento?
  • Recordando que Él también sufrió.
  • Orando con honestidad, sin filtros.
  • Acompañando a otros en su dolor.
  • Meditando en sus promesas eternas.
  • Adorando incluso cuando no entiendo.

Conclusión
El sufrimiento no es un obstáculo para la fe, sino un terreno fértil para el encuentro con Dios. Jesús no elimina todo dolor, pero lo habita con nosotros. En medio del dolor, podemos encontrar una intimidad con Dios que no se da en otro contexto.

El sufrimiento no es el final de la historia. La eternidad nos espera con sanidad, paz y plenitud. Pero aquí y ahora, podemos darle a Dios una adoración que nace del quebranto.

Escrito por: Rocío Reyna Rojas

Lectura Bíblica
Juan 16:33 NTV

“Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.”

Lectura Bíblica
Isaías 43:2 NTV

“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.”


Para Discutir

  • ¿Alguna vez has sentido que Dios estaba lejos en medio de tu dolor?
  • ¿Cómo podemos acompañar a otros en su sufrimiento como lo hizo Jesús?
  • ¿Qué promesas de Dios te sostienen cuando todo parece oscuro?
  • ¿Cómo hemos experimentado el sufrimiento como familia y qué hemos aprendido de él?
Orar Por
  • Por las familias que enfrentan pérdidas o enfermedades: que sientan tu presencia, fortaleza y consuelo.
  • Por quienes han perdido la fe en medio del sufrimiento: que puedan reencontrarse contigo como Dios cercano.
  • Por nuestra iglesia: que seamos comunidad que acompaña, consuela y sostiene en los momentos difíciles.
  • Por una fe que no dependa de las circunstancias.
 
 
 

Lectura Bíblica
1 Pedro 2:21 NTV

“Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que
tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos”.


(Damos gracias a Dios por un nuevo día, por la oportunidad de aprender más y más de Su Palabra, así que todos listos vamos a buscar en nuestras Biblias).

Wow, qué hermosa Palabra! Pero ahora vamos a las preguntas, recuerden todos vamos a participar así que listos:

Discutir

  • ¿Qué entendemos por sufrimiento?
  • ¿Crees que todos podemos sufrir?
  • ¿Puedes dar un ejemplo de sufrimiento?
  • ¿Has visto sufrir alguna vez a alguien que tú amas?
  • ¿Por qué crees que sufrimos?

Estudio
Sufrimiento simplemente es dolor; un padecimiento físico o angustia emocional, social o espiritual que lleva a una persona a sentirse triste, asustada, deprimida, ansiosa o sola. Y claro que más de alguna vez todos sufriremos, porque estamos en este mundo. Cómo olvidar esos momentos cuando: nos hemos caído de la bicicleta, nos han regañado por no hacer la tarea, nos ha dolido el estómago, cuando se nos estaban cayendo los dientes de leche, porque hemos perdido a alguien especial, nos hemos sentido solos en la escuela; hasta llegamos a sufrir cuando vemos sufrir a alguien especial para nosotros. Y por muchas más razones podemos decir que ese sentimiento o sensación de sufrimiento salta en nuestro día a día.

Todo esto pasa porque es parte de la naturaleza humana, en pocas palabras, tú y yo somos seres humanos, entonces sufriremos de una manera u otra.
Pero así mismo salta día con día la infinita Gracia y Misericordia de Dios, quien proveyó a nuestro cuerpo la capacidad de sanar; dio sabiduría al ser humano para estudiar y así los médicos ayudarnos con nuestro cuerpo. También nos dio la familia, amigos que nos escuchan y animan a seguir adelante y hacer lo correcto siempre; no olvidando que la disciplina es importante para crecer. Y te cuento aún hay más, esa es la gran esperanza de Salvación para la humanidad: Jesucristo, nuestro Señor y Salvador que vino a este mundo para que en Jesús tuviésemos salvación, vida, paz y esperanza. 2 Corintios 4:7: “Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos”.

Escrito por: Carmen Gracia

 
 
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