¿Cuántas veces oramos de la misma manera, con intención de desahogarnos pero sin ninguna expectativa de ver a Dios obrando? ¿Cuántas veces oramos sin la expectativa de ver una intervención divina? ¿Cuántas veces oramos pensando que nosotros sabemos lo que es perfecto, que sabemos lo que mejor nos conviene? ¿Cuántas veces oramos sin confiar en que el plan de Dios es perfecto y que la oración debe traer paz a nuestros corazones?
Richard Martínez, Pastor Principal