Slideshow image

 

Tiempo Familiar - Semana 15
View this email in your browser

Una Entrega Total e Incondicional

 

Estudio
La entrega total no es una emoción momentánea en un servicio, ni una promesa hecha bajo presión espiritual. Es una decisión constante de rendir nuestra voluntad a Dios todos los días. Cuando Pablo habla de
“sacrificio vivo”, está diciendo que la entrega no es parcial, no es temporal, y no es negociable.

En el Antiguo Testamento, un sacrificio no podía ofrecerse a medias. Era completo. De la misma manera, Dios no pide partes de nosotros: pide el corazón entero. El problema es que muchas veces queremos un cristianismo cómodo, donde Jesús salva, pero no gobierna; donde bendice, pero no corrige; donde acompaña, pero no transforma profundamente.


Gálatas 5:24: “Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa.”

La entrega total implica renunciar al control. Y el control es uno de los ídolos más silenciosos del corazón humano. Queremos seguir a Dios siempre que no interfiera con nuestros planes. Pero una entrega incondicional significa decir: “Señor, aunque no entienda, aunque duela, aunque me cueste confío en Ti”.

Además, la verdadera rendición nace del amor, no del miedo. No entregamos nuestra vida para ganar el amor de Dios; la entregamos porque ya hemos sido amados profundamente en la cruz. Cuando comprendemos lo que Cristo hizo por nosotros, l respuesta natural es rendición agradecida.

¿Cómo sé si mi entrega es parcial?

  • Solo obedezco cuando me conviene.
  • Me resisto cuando Dios confronta mis áreas débiles.
  • Sigo justificando hábitos que sé que debo dejar.
  • Vivo más guiado por emociones que por obediencia.
  • Me cuesta confiar cuando pierdo el control.
Aplicación
Una entrega total cambia prioridades. Cambia cómo hablamos, cómo reaccionamos, cómo tomamos decisiones y cómo enfrentamos problemas. No significa perfección inmediata, pero sí una disposición constante a obedecer.

Como familia, debemos preguntarnos: ¿Estamos enseñando con nuestras acciones que Dios es primero? ¿Nuestros hijos ven una fe cómoda o una fe comprometida? La entrega se modela más con el ejemplo que con las palabras.

Filipenses 1:21: “Pues para mí, vivir significa vivir para Cristo.”

La entrega total también significa confiar cuando no vemos resultados inmediatos. Muchas veces queremos señales rápidas, cambios visibles y recompensas instantáneas. Pero Dios trabaja en procesos. Rendirse incondicionalmente es decir: “Señor, incluso en el silencio, sigo confiando”.

Además, la rendición transforma el carácter. Cuando dejamos de luchar contra la voluntad de Dios, encontramos paz. Cuando dejamos de aferrarnos a lo que nos daña, experimentamos libertad. La entrega no es pérdida; es ganancia eterna.
 
Aplicaciones prácticas en familia
  • Hagan una oración donde cada miembro entregue un área específica a Dios.
  • Identifiquen decisiones donde han puesto su voluntad por encima de la de Dios.
  • Lean juntos pasajes que hablen de obediencia y confianza.
  • Practiquen obedecer en lo pequeño para fortalecer la fidelidad en lo grande.
  • Evalúen si sus prioridades reflejan realmente que Cristo es el centro.

Conclusión
Una entrega total e incondicional no es simplemente decir “Señor, te sigo”, sino vivir cada día demostrando que Él tiene el primer lugar. No es emoción pasajera, es decisión firme. No es perfección instantánea, es disposición constante.

Muchos quieren las promesas de Dios, pero no todos quieren su voluntad. Queremos bendición sin obediencia, dirección sin rendición, salvación sin señorío. Pero el evangelio nunca presentó una fe a medias. Jesús no murió parcialmente por nosotros; Él se entregó completamente. Y cuando entendemos eso, la única respuesta coherente es entregarnos completamente también.

La rendición total implica soltar lo que creemos que nos da seguridad: planes personales, orgullo, relaciones que no honran a Dios, hábitos ocultos, sueños que no fueron consultados con Él. No porque Dios quiera quitarnos algo bueno, sino porque quiere darnos algo eterno.

Lucas 22:42: “Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.”

Esa frase cambió la historia de la humanidad. Y cada vez que un creyente dice sinceramente esa misma oración, su historia también cambia.

La pregunta final no es si Dios merece una entrega total, porque claramente la merece. La pregunta es: ¿Estoy dispuesto a rendirme sin condiciones? Porque la verdadera libertad comienza donde termina el control propio.

Escrito por: Matías Velásquez

Lectura Bíblica
Romanos 12:1 (NTV)

“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo”

Para Discutir

  • ¿Qué significa realmente rendirlo TODO a Dios?
  • ¿Hay áreas de mi vida que aún controlo y no entrego?
  • ¿Estoy siguiendo a Cristo por conveniencia o por convicción?
  • ¿Qué me cuesta más entregar: mi orgullo, mis planes, mis relaciones o mi voluntad?
Orar Por
  • Un corazón dispuesto a obedecer sin condiciones.
  • Fortaleza para rendir áreas difíciles.
  • Fe para confiar cuando no entendemos.
  • Que nuestra familia viva bajo la voluntad de Dios, no bajo el ego.
 

Lectura Bíblica
Efesios 5:2 NTV

“Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios”.

Wow, Gloria a Dios! Vamos ahora a las preguntas, recuerda todos vamos a participar, así que listos:

Discutir

  • ¿Qué entendemos por entrega?
  • ¿Qué entendemos por incondicional?
  • ¿Podemos imaginar o entender cuánto nos ama Dios?
  • ¿Por qué Dios nos pide una entrega total?

Estudio
Entrega es: acción y efecto de entregar o entregarse, dicho de otra manera es poner algo o a alguien bajo la responsabilidad o autoridad de otro. Ejemplo: los niños están bajo la autoridad y responsabilidad de sus padres, Dios se los entregó a ellos.

Incondicional es: absoluto, sin restricción alguna. Ejemplo: el amor de Dios hacia nosotros es algo que pocos podemos alcanzar a entender, pero sí muchos podemos alcanzar a experimentar y disfrutar.
Juan 3:16: “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”.

Este versículo es como un bálsamo al corazón, es como un abrazo en medio del dolor. Dios mismo entregó a Su Hijo para nuestro rescate, Su Amor es tan grande que siempre está presente en nuestras vidas. No Importa si estamos solos, en familia o con los amigos, podemos descansar y confiar en Él. Somos nosotros los afortunados al entregarnos totalmente a Cristo, vivir bajo su autoridad, bajo sus mandatos escritos en la Biblia; vivir bajo su GRACIA y MISERICORDIA, es simplemente un privilegio. Ahora, ¿cómo demuestro mi entrega total e incondicional a Dios? Aquí la respuesta en Marcos 12:30: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

Escrito por: Carmen Gracia                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

 
 
 
Nuestro email de Contacto es:
info@iglesicafe.com

Quiere cambiar su opción para recibir los correos electrónicos?
Usted puede update your preferencesunsubscribe from this list